Hola Amig@s, ¿sabéis una cosa? Estos son mis chicos y estos chicos me representan. Me representan en la victoria, pero aún más me representan en la derrota si esta se produce como la del pasado domingo. Y es que perder es lo normal aunque en deporte parece olvidarse, el Segundo parece ser un mediocre y ¿sabéis que? Mediocre es quien cree eso.

En el deporte como en la vida no siempre se puede ganar y cuando eso no ocurre los que llenan mi depósito de orgullo son los que se levantan una y otra vez, los que demuestran carácter durante la contienda y los que una vez termina el partido demuestran educación, respeto y admiración hacia el rival pero espíritu de desear comenzar a trabajar de nuevo para rectificar los errores que te han llevado a esa derrota que seguro será temporal.

Ya sabéis que me gusta mucho asemejar el deporte con la vida, el crecimiento deportivo de los chicos con la educación para competir primero en la cancha y cuando crezcan en la vida. Este grupo de guerreros participó este fin de semana en un sector nacional que como la vida, no estaba fácil. El domingo llegó la final después de dos días de noble guerra deportiva contra el equipo de Santa Pola que dejó secuelas físicas en forma de cansancio. 

El domingo comenzó la final y primera enseñanza para el futuro….  salimos con los brazos caídos y nos arrollaron de inicio.

 En la vida como en el deporte si te paras te arrolla, si no te la comes tu te come ella, si no luchas eres vencido, cada día tienes que salir a comerte el mundo porque el mundo no te espera. En el deporte si no sales a comerte el partido…..

Y después de un tiempo muerto donde el mister zarandeo a los chicos, viene la segunda enseñanza. Los chicos se rebelan y comienzan a comerse al rival llegando casi a igualar el marcador. 

En la vida hay que rebelarse contra situaciones adversas, hay que ser zarandeado de vez en cuando y darte cuenta que todo tiene vuelta.

Y así transcurre el partido como la propia vida, unos guerreros luchando contra todo y contra todos, corriendo contra el marcador y el tiempo. Y viene la tercera enseñanza…. cuando nos acercábamos en el marcador alguna injusticia arbitral se venía encima para volver a abofetear la cara de los chicos. 

En la vida hay veces que las situaciones que no manejas te abofetean sin que le encuentres explicación, pero no puedes dedicarle ni un segundo, levantas la cabeza y sigues. Y cuando se producía esa situación una y otra vez los chicos se levantan, se acercan para volver a ser tumbados por las circunstancias que en chicos de 15 años no pueden explicarse.

Y el partido transcurre como la propia vida luchando contra los elementos hasta el final y cuando llega este momento solo queda mostrar la educación que llevas dentro para felicitar al rival, analizar tus fallos y trabajar sin descanso para mejorar, porque el deporte como la vida no para a darte explicaciones.

Y detrás de sus lágrimas se esconde un grupo de chicos que ha evolucionado como la propia vida, que el domingo honraron su camiseta, honraron a sus compañeros, honraron a sus familias,  se honraron a sí mismos. 

Porque la vida permite pájaras como la del domingo pero la vida no permite que no te rebeles con orgullo, no te levantes una y otra vez, no lo intentes hasta el final o no trabajes hasta mejorar los errores que te han llevado a no ganar.

Estos chicos me representaron el día de Pozuelo, pero me representaron más en la derrota de Cordoba, porque en el deporte como en la vida no solo gana el que mete mas goles sino el que lo intenta, se rebela y lo vuelve a intentar desde la humildad y el trabajo. Como padres es un orgullo ver la evolución deportiva, pero sobre todo la formativa, porque todo lo que pasó el domingo les pasara en su vida y demostraron estar entrenados para jugar ese partido. 1,2,3….PRADOOOOOOO

 

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